El segundo encuentro del sábado enfrentó a Inglaterra contra Gales en el increíble Twickenham, donde los dragones no han vencido desde 2015. El jovencísimo quince del puerro saltó al campo con la lección aprendida del fin de semana anterior y se pusieron por delante en el marcador hasta bien avanzado el partido. Pero la experiencia de los de la rosa se hizo notar, y trabajaron sin ponerse nerviosos para llevarse la victoria final con un resultado muy ajustado, que tampoco estuvo exento de polémica pues el último pase del ensayo ganador de los ingleses estuvo muy al límite de ser adelantado. ¿Qué opináis?
Y el domingo se cerró la jornada con el duelo entre Irlanda e Italia. Los de verde tenían que refrendar su espectacular comienzo en Marsella de una semana antes y lo consiguieron sin mayor problema, simplemente jugando como ellos saben (empieza a hablarse del rugby cerveza negra...). Ahora bien, enhorabuena a los azzurri porque pese al marcador tan desfavorable tuvieron una actitud admirable y nunca perdieron la cara a su rival. Lo que ocurre es que los de la Isla Esmeralda hoy en día son muy superiores y eso acabó reflejándose en el resultado final. Habrá que ver si los transalpinos son capaces de dar la sorpresa en alguno de los tres duelos que les quedan por delante porque potencial sí que parecen tener. Mientras tanto los Shamrocks van por el buen camino para llevarse de nuevo el torneo, pese a que les hagan alguna que otra zancadilla (con su correspondiente tarjeta amarilla):















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