Comenzamos la jornada con el choque de alta rivalidad entre Escocia e Inglaterra en Edimburgo. De nuevo se abrió el estadio principal de la ciudad (las inglesas tienen mucho tirón) para acoger un duelo donde se enfrentaban dos combinados vencedores en la primera jornada, aunque eso no significó que nos encontrásemos con un partido equilibrado. Las Red Roses sacaron a relucir su mejor rugby y pasaron por encima de unas caledonias que están muy lejos de las de la rosa, y por mucho ímpetu y buena voluntad que le pusieron, si tu nivel es tan distante del de las campeonas del mundo pues la verdad es que poco puedes hacer. Habrá que seguir creciendo.
El segundo asalto enfrentó a Gales y Francia en Cardiff (aunque no en el Principality Stadium). Si bien el resultado final resultó abultado como se esperaba, también es cierto que Les Bleues tuvieron que esforzarse al máximo pues las dragonas ofrecieron una gran batalla, de tal manera que se llegó al descanso con igualdad en el marcador. Como en la jornada anterior, debió haber otra charla motivacional en el vestuario porque las del gallo pisaron el acelerador e impusieron ese dominio esperado. Lástima por las del puerro, a las que los nervios o la falta de experiencia les hicieron por ejemplo no sacar provecho de la doble expulsión francesa, y eso al final se paga...
Y cerramos la jornada con el partido entre Irlanda e Italia en la costera Galway. Las de verde mostraron un muy buen nivel frente a Inglaterra una semana antes y en este duelo frente a las transalpinas demostraron un muy alto nivel, y con una primera parte impresionante sentaron unas bases suficientes para poder bajar el ritmo en el segundo tiempo y simplemente mantener la distancia con su rival. De todas formas las Azzurre consiguieron anotar cuatro ensayos que les otorga el bonus point ofensivo lo que puede resultar muy útil al hacer las cuentas finales.
Estos son los resultados de la primera jornada:











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