La estancia en Tallín tuvo como punto fuerte la comida, pues los desayunos en el hotel eran bien abundantes: yo me atiborraba cada día de salmón ahumado y sardinillas, ¡Viva el Omega-3 y las vitaminas D y B12!
Esta energía fue especialmente necesaria el tercer día, dedicado a la Tallín soviética. El edificio del Hotel Viru mantenía su última planta reservada para los agentes de la KGB que visitaban la ciudad en misión oficial para llevar a cabo sus tristes cometidos:
El Vabamun es el moderno Museo de la Ocupación, que resultó bastante decepcionante pues, aunque incluía muchos testimonios, tendía demasiado a la concordia, el "buenrrollismo" y el nacionalismo estonio. Más interesante es el edificio Nº49 de la ya mencionada Calle Pikk, cuyos sótanos fueron espacio de detención y tortura de la KGB:
Aunque hoy tienen instalados luces y deshumidificadores para las visitas turísticas, el ambiente allí abajo es super claustrofóbico y agobiante, ¡no quiero ni pensar cómo fue aquello en funcionamiento!:
Conviene visitar el impresionante Memorial a las Víctimas del Terror Soviético...
...que está de camino a la Playa de Pirita donde, a pesar de las fechas, estaba prohibido bañarse ¡por las bajas temperaturas del agua! Vamos, que los socorristas no tenían ganas de andar rescatando bañistas con hipotermias ;) Allí están las antiguas instalaciones olímpicas de Moscú 1980, que están abandonadas (al igual que el cercano monumento estalinista de soldados caídos por la patria), a ver si se derrumban y desaparecen ya de una vez:
Bonus Track: como nuestro hotel pertenecía a una conocidísima marcas de helados, todos los días ofrecía a sus huéspedes una "Chocolate Happy Hour". Ni que decir tiene, que Click y yo reorganizamos la agenda de visitas para asegurarnos estar cada tarde a las 17:00 al ladito mismo de la mesa de buffet libre. ¡No sabéis la cantidad de bizcochitos de arándanos que me comí!
Como recomendación final, os aconsejamos NO visitar el Palacio Kadriog, residencia de un antiguo aristócrata local, pues su "colección" de arte no merece tal nombre y además sus trabajadores son unos bordes. ¡Se tenía que decir, y se dijo!
¡Espera! ¡Espera! Y, aparte del hotel, ¿no vamos a contar nada de la gastronomía estonia? Pues claro que sí, pero para eso tendréis que esperar unos días más, jeje.