¡Seguimos avanzando y cambiamos de país! ¡Bienvenidos a Lituania! Se trata de la república báltica "desconocida" ya que aún recibe muy pocos turistas. En parte se debe a que fue la zona más devastada durante los largos años de la ocupación y aún se está recuperando y "rehabilitando" sus edificios históricos. Vamos, que la mayoría son reconstrucciones posteriores a 1991, ejem.
Así que su centro se puede ver en un par de horas: el palacio del Gran Duque...
...y la Torre Gediminas, fundador de dicho Ducado allá por los comienzos del siglo XIV, y recordado como gran héroe local:
Seguimos hasta la iglesia de Santa Ana (protestante), que veis en la foto. Justo detrás están las de San Francisco (católica) y la Teotocos (ortodoxa) pero en ellas las "rehabilitaciones" son tan exageradas, no merece la pena detenerse.
Consejo viajero: ignorar la "república de Uzupis", que es un barrio de lo más normal y anodino, y acercaros a la Calle Literaria, decorada con pequeñas cerámicas dedicadas a escritores internacionales. También cruzar el campus universitario, llegando al palacio presidencial, es un bonito paseo:
La plaza del ayuntamiento es la zona "animada" de la ciudad. Estaba vacía por los precios exorbitados que te piden por consumir en alguna de sus terrazas:
Cruzando por la Puerta del Amanecer, la única "conservada" de la muralla medieval y ahora integrada en el complejo carmelita de Santa Clerecksa (¡vamos, no me j...!), llegamos al Bastión:
De la comida lituana, mejor no hablamos. Os dejamos esta foto de una sopa fría de remolacha como ejemplo para que juzguéis por vosotros mismos. Ejem. Y eso, en uno de los locales más recomendados de la capital. Ejem otra vez.
Sólo nos queda una parada antes de abandonar la región (aunque con ello no se acabarán aún las vacaciones, jeje).







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