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domingo, 11 de noviembre de 2018

Pasaporte Gourmet: Japón (¡cómo no!)

¡Hola lector@s! ¿Os acordáis de nuestro recientemente creado club súper-exclusivo para degustar comida internacional? Eso es, ese que empezamos a orillas del Río de la Plata... Pues bien, hoy hemos tenido nuestra segunda celebración y como nos apetecía irnos un poco lejos, pues hemos decidido un país cualquiera que "apenas" nos gusta: Japón :-D

Clicka se ha superado con una comida exquisita que nada ha tenido que envidiar a los mejores restaurantes de Osaka. Además, si bien nuestro club está formado por dos miembros muy selectos, siempre tenemos invitados del país homenajeado, así que para dar de comer a una geisha, una otaku, ¡un jugador de rugby! y ¡¡¡un luchador de sumo!!! pues ha habido que preparar comida en abundancia, empezando por una buena ración de gambas y verduras en tempura:


Y continuando con un delicioso combinado de sushi y sashimi:
 

Además también hubo sopa miso (por supuesto), pan.. digo arroz, wasabi, salsa de soja y, de postre, mochis de chocolate. Y todo ello ambientado con bandas sonoras de películas del gran Akira Cluckrosawa y regado con un combinado de sake con zumo de tomate que menos mal que somos cuidadosos porque sino... ¡pobres de nuestras cabecitas!

Lo dicho, ¡¡estaba riquísimo!! ¿A qué se os hace la boca agua? :-D


sábado, 27 de enero de 2018

Kyoto I

¡Konnichiwa! Estamos de vuelta con nuestro alucinante periplo japonés :) Tras la relajante y elegante  estancia en el ryokan de Hakone, regresamos al bullicio de las urbes niponas: Kyoto. 

Como antigua capital, Kyoto ofrece mucho que ver, sobre todo en verano con la celebración del festival Gion Matsuri. Además actualmente es la "Salamanca" japonesa y está llena de uclickversitarios. Entre unas cosas y otras, imaginaos el ambientazo... Sobre todo ello, destacan sus impresionantes templos, como el Kiyomizu Dera, famoso por estar sostenido por 100 columnas de madera: 


Por supuesto, Gion-San, el templo de las geishas. Aquí Klimiko y yo nos hicimos ¡un selfie! 


Aún más impresionante era el Chion-In y, a pesar de que lo estaban restaurando, pudimos recorrerlo y ver ciertas curiosidades: apadrinamiento de tejas o un cementerio con monos salvajes sueltos, por ejemplo.

Más difícil fue cruzar la explanada del Heian-Jingu con el calor que hacía... Nuestro gran guía y amigo Takatoriclick no parecía tener tantos problemas para aguantar aquellas temperaturas infernales:


El esfuerzo se vio recompensado al entrar en sus famosos jardines donde además pudimos degustar un magnífico helado: 



Ya repuestos, continuamos recorriendo el "Camino de los filósofos" y sus distintos templos y monumentos, para terminar en el histórico barrio de Pontocho, cenando sopita miso y carne waygu. ¡Qué sabroso!

jueves, 16 de enero de 2020

Kairoan de Osaka

¡Hola! Estamos de vuelta con la narración de nuestro II Viaje a Japón y hoy vamos a hablaros de nuestra querida Osaka, esa ciudad en la que puedes desayunar takoyakis, okonomiyaki y sopa Miso :)

En esta ocasión nuestra primera visita fue el Templo Shuiyobashi, uno de los más antiguos del país. De hecho, aparece ya en la Novela de Genji:


El santuario incluye un kodama u hogar de los espíritus de los árboles, lleno de pequeñas piedrecitas, algunas de las cuales tienen kanjis escritos a mano por los sacerdotes del santuario. Si consigues encontrarlos todos, obtendrás los cinco grandes poderes (fuerza física, inteligencia, riqueza, buena fortuna y longevidad): 


Luego nos fuimos al puerto para comer (para eso hemos venido a Osaka ¿no?): 


Una vez saciados nuestros estómagos, entramos en el Kairoan, un enorme acuario en forma de espiral donde nadan, entre otras muchas especies, dos tiburones-ballena. Y hablando de tiburones... ¡pudimos tocarlos! No a los grandes, claro, sino a varios pequeños y adorables tiburones-gato y varias rayas de tacto gelatinoso:


Volvimos al hotel a refrescarnos y ponernos guapos porque la ocasión lo merece: ¡volvemos a la concurrida y animadísima Dotombori a cenar! Yeah, baby. Parecía difícil superar el buen recuerdo que teníamos pero ¡sí! volvieron a sorprendernos gratamente con su comida callejera y sus helados de matcha y alubias roja. Me encanta esta ciudad:


Al día siguiente, tras una excursión más tradicional de la que ya os hablaremos, volveríamos a cenar rico y muy contundente en una parrilla local, mientras veíamos un concierto de J-Pop idol con sus maduros pero muy respetuosos fans. Cosas de Japón ;)

miércoles, 28 de marzo de 2018

Kyoto y Arashiyama

¡Seguimos en marcha! De nuevo en Kyoto, y bajo un sol de justicia, nos acercamos a Arashiyama, un coqueto y cercano pueblecito, para admirar un ordenado y pavimentado bosque de bambú. En su interior se encuentra el templo de Nomomiya Shrine, dedicado desde tiempos feudales a las kekas solteras. Sin comentarios. Hum. 


Al día siguiente, con un sol de justicia y un índice de humedad sofocante, nos fuimos al Fushimi Inari. Los más de mil toriis rojos que allí se acumulan, formando una auténtica galería de 4 kms de longitud, fueron (y son) dedicados por comerciantes, pidiendo por el éxito y prosperidad de sus negocios. 


Tras ello, lo habitual hubiera sido dirigirse a la pequeña ciudad de Nara peeeeeero... somos "tú y yo" así que nos subimos a un tren-bala y en 12 minutos nos plantamos en Osaka. Tras la ruta matutina, que mejor para recuperarse que ¡comer Okonomiyakis

"Okonomi" significa, literalmente, "lo que quieras, lo que te gusta": una especie de revuelto con todo lo que que quieras echarle. Así que te lo sirven a medio hacer y te lo terminas a tu gusto sobre una plancha integrada en tu propia mesa, jeje. ¡Nos pusimos las botas! De postre, café y helado junto a una refrescante fuente-cascada. 

Y de noche, para despedirnos de Kyoto, adivinad: ¡otro homenaje culinario en nuestra izakaya favorita de Pontocho! La gracia esta vez fue que tuvimos que esperar en el parque. Pero sí, de repente se presenta un camarero a buscarnos y llevarnos a la mesa para poder degustar sopa miso y carne waygu. Somos de paladar exigente, jeje.

El próximo destino será de nuevo Tokyo. ¿Cómo nos despediremos de esa increíble ciudad? Pronto lo veréis...

lunes, 27 de octubre de 2025

Futuras manualidades

En la entrada extra del viernes os hablamos de otra parada en el camino a casina... porque se acercan los puentes otoñales que tantísimo disfrutamos. Además este año vienen con novedades, ya que la Escuela del Clickal de Infiesto cumple 50 años y, para celebrarlo, organizó unas jornadas de Puertas Abiertas para ver los completísimos talleres de carpintería y marquetería...


...y la muy moderna maquinaría de la que Click ya está pensando en utilizar cuando pueda marcharse de la oficina (o cerrar el despacho en casa) y quitarse la corbata ;) ¿Os imagináis las increíbles manualidades que puede salir de un taller tan profesional?


De vuelta a casina, toca encender la chimenea y disfrutar de alguna sopa calentina para entonar nuestros cuerpecitos. Además de nuestra favorita, la sopa miso japonesa, este año contamos con una amplia variedad de sugerencias que podemos probar:



lunes, 28 de agosto de 2023

Japón, a sólo 15 minutos

Konnichiwa! Otra prueba de que casina es el centro del mundo ;) es que, además de estar perfectamente situada para disfrutar de rutas de montaña, playas con fósiles o tradiciones asturianas, resulta que también tenemos un pequeño oasis japonés a tan sólo 15 minutos.

Pues sí. Aunque por sólo 100 metros pertenece ya al concejo de Cabranes y no a Piloña, un pequeñísimo pero muy elegante restaurante nos permitió recordar la fantástica experiencia de Hakone. Yo estaba así de feliz nada más empezar, pues me pude sentar al lado de este precioso kimono:


Click también estaba muy animado al poder degustar una nueva variedad de cerveza nipona, que no conocía aún:


Con un ritmo pausado, empezamos nuestro menú degustación por un delicioso Kaiseki ryôri o entrante de pez mantequilla:


Tras ello, un completo y rico set de nigiri:


Tampoco podía faltar la tempura, que hace que hasta el brócoli (cultivado en la huerta propia del restaurante, ¡no se puede ser más sostenible!) sepa rico...


... y el tataki de atún rojo con diversos encurtidos:


Una pequeña sorpresa: niku dango, o albóndiga japonesa. ¡Qué rica y tierna! ¿Y por qué sólo una? ¡Yo quiero una docena!


Nasu (ensalada de berenjena) con ramen casero (como os podéis imaginar, nada que ver con los precocinados que se venden por ahí):


Y da igual la época del año o la temperatura, una reconfortante sopa miso siempre es bienvenida:


Y el fabuloso postre, un Tsubu an (esa célebre y sabrosa pasta de alubia roja dulce) al estilo kaiseki: 


¿Verdad que se os hace la boca agua? Comer es, probablemente, lo que mejor sabemos hacer después de vacacionar :). Y para demostrarlo, en breve os contaremos otra batallita culinaria muy especial. ¡Atent@s a las actualizaciones del blog!



martes, 10 de octubre de 2017

Tokyo I

Konnichiwa! Tras un vuelo de 12 horas llegamos al enorme aeropuerto de Tokyo Narita donde nos esperaba un chófer perfectamente uniformado (guantes blancos incluidos) para llevarnos al hotel. 

Una vez instalados, nos dirigimos a la estación JR donde tuvimos unos segundos de confusión lingüística. Y es que, por paradójico que resulte en un país tan moderno y tecnológico, lo del inglés... pues poco. Pero un amabilísimo keko nos enseñó a movernos por la estación. Y es que no es tarea fácil, ya que son varios pisos: uno de ellos dedicado al manga (Click conoció al Ultramán!) y otro para hostelería. Allí descubrimos la deliciosa sopa miso:


También conocimos Ginza, el barrio caro. Al ser domingo era peatonal y había mucho ambiente. Luego llegó el jet-lag y hubo que irse a dormir... 

Al día siguiente empezamos por el Palacio Imperial, que no se puede visitar. Pero si se puede disfrutar de su gran parque o incluso hacer running (por supuesto, en perfecto orden y todos corriendo en el mismo sentido): 


Luego nos fuimos a Shinjuku, un barrio fuera del circuito turístico: vimos chicas con kimonos preciosos, otakus, maid cafés, máquinas de gashapon... También el pequeño Santuario de Golden Gai: 


Una experiencia muy recomendable es visitar el supermercado de Isetan: tienen un cortador de jamón de Guijuelo, galletas de gambas, pan de gulas microscópicas, uvas del tamaño de pelotas de golf, una variedad infinita de tés, y una sección de dulces y pasteles que es una obra de arte: 


También subimos a la azotea de Tocho, la sede del gobierno metropolitano. Sí, los tokyotas lo llaman tocho. Las vistas son espectaculares, el café muy rico y disponen de más sellos para añadir a mi moleskine: 


La visita al Parque Yoyogi incluye un enorme tori y un bonito santuario donde aprendimos a hacer correctamente las abluciones purificadoras:



Para rematar el día me lancé cual kamikaze en Shibura, el cuádruple paso de peatones más transitado del mundo: millón y medio de kekos al día. ¡Y no me choqué con nadie! ¡Banzai!

Y esto fueron sólo las primeras 36 horas. ¿Qué nos depararía el próximo día?