lunes, 16 de febrero de 2026

En un lugar del medievo...

... de cuyo nombre no puedo acordarme, vivían tranquilos unos kekos y kekas. Un día de mercado cualquiera, mientras las campesinas vendían sus recién cosechados productos e intercambiaban noticias y chismes con sus simpáticos vecinos...


...y los infantes jugaban, bajo la atenta mirada de un gato, a la rayuela y al pañuelo... 


... o los jóvenes se hacían los encontradizos y se lanzaban miraditas mientras sacaban agua del pozo:


Un día normal, en una aldea con sus tradicionales casas de entramado de madera, con vecinos protestando por el piar de pollitos hambrientos...


... y el guardia local se asegura que el tonelero lleva correctamente amarrado su preciada carga (ese barril está destinado a almacenar el licor que el señor feudal ofrecerá en el próximo banquete en honor a Lady Clicka): 


Los locales de los distintos gremios también están llenos de actividad. Así, por ejemplo, los kekos más fuertes llevan a cabo su labor diaria en la forja:


Las artesanas aprovechan las horas frente a ruecas y tornos para ponerse al día de las novedades sobre casamientos, mudanzas o las estimaciones del precio de la lana para la próxima feria: 


La panadera despacha desde la ventana sus ricos bollitos, hogazas y bizcochos y un rico olor a levadura impregna el ambiente:


Y la soldadesca mientras... bueno, la soldadesca hace lo que mejor sabe: beber y montar jarana en la taberna, aprovechando que ha llegado el juglar con nuevas canciones y poemas épicos: 


En este idílico lugar, donde la vida trascurre pausada y sin sobresaltos, de repente aparece un gran y extraño carruaje metálico, que hace ruidos y se ilumina... ¿Es un objeto o tiene vida? ¿¿Es acaso un dragón furioso??


Antes de que nadie pueda reaccionar ante tan extraña aparición, un lateral se abre y... ¡sale Clicka! 

- Disculpen vuesas mercedes, ¿podrían indicarme dónde encontrar a Maese Clackeo, el escultor? Es muy importante que abandone momentáneamente las tallas del pórtico de la gloria para acompañarme a las merindades burgalesas.


+ ¡Vamos, Clicka, date prisa! ¡Antes de que los soldados se percaten de esta interrupción y vengan a por nosotros!
- No te preocupes, Click. No es la primera vez que nos colamos en la Historia. ¿Recuerda que divertido fue visitar la Biblioteca de Alejandría?
+ ¿¡Divertido!? ¡Casi nos atrapa la guardia pretoriana! ¡Y ni quiero pensar qué pasaría si se enteran en el Ministerio del Tiempo!



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