miércoles, 14 de diciembre de 2016

Summer time (Kiwi time)


Ahora que aquí las temperaturas se han desplomado, llueve sin parar y amenaza nieve para el fin de semana, Click y yo no podemos evitar añorar el magnífico verano que se disfruta al otro lado del mundo.

¡Ojalá pudiéramos subirnos ahora mismo a uno de los divertidos aviones de cola negra! Y es que con Air New Kleackland hasta las instrucciones de seguridad a bordo son las mejores del mundo. ¡No podrás sacarte esa musiquilla de la cabeza!




domingo, 11 de diciembre de 2016

Panettone e cioccolato


¡Ciao! La de hoy es una entrada especial: y es que, mientras Click seguía disfrutando de la Navidad suiza y su Silvester Lauf, Clicka (o sea, yo) recibí una inesperada visita de mis amigos Veróniclack y Clecksús. ¡WOW! ¡Qué sorpresón! 

Hemos pasado un magnífico fin de semana juntos, poniéndonos al día de nuestras aventuras y cotilleos, haciendo nuevos planes para quedadas primaverales, añadiendo nuevas etapas en nuestro mapa grupal de excursiones (lo cual nos permitió "admirar" el ar-bolón de Navidad delante del Acueducto de Segovia, ejem)...

Y como todos somos de buen comer, también incluimos una muy agradable cena en Soul Klichen y, el domingo, una ronda de tapas en Salamanca que además rematamos en la gelateria italiana Umaclick, donde pude disfrutar de un delicioso panettone con una taza de chocolate caliente, mmmmm. Ni que decir tiene, que además hicimos compra: baci y guiandujia (doble mmmmm) J

¡Gracias por venir! ¡Cómo necesitaba un finde así! 



lunes, 5 de diciembre de 2016

Fröhliches Weihnachten

¡Hola lector@s! Aquí vamos con otro alto en el camino kiwi para mostraros un poco la Navidad zuriquesa. Aprovechando el puente de diciembre, Clicka ha venido a Zúrich donde hemos pasado unos días estupendos (vamos, lo normal en nosotros).
 
 
Zúrich cambia su aspecto un montón con la llegada de estas fiestas. Mucha iluminación, decorados navideños, tranvías especiales... De todas formas, como cualquier otro evento helvético, la navidad suiza es perfectamente previsible y ordenada: los mismos mercadillos (algunos más home made que otros), en los mismos sitios, con la misma gente... Así que para ir a nuestro ritmo llevando la contraria a todo el mundo, nos fuimos a degustar un completo brunch en la Rüsterei, un lugar que conocemos muy bien:
 
 
Con las pilas bien cargadas (igual un poco demasiado para nuestros pequeños estómagos) nos acercamos al centro para, esquivando las hordas de kek@s que por allí pululaban de tienda en tienda, poder disfrutar del Singing Christmas Tree. En teoría, está compuesto de educados y correctos escolares suizos cantando villancicos armoniosamente; en realidad, cada fila difícilmente mantiene su propia armonía, especialmente si los clones suizos de Jonathan y Calvin están arriba del todo...
 
 
Otra peculiaridad suiza es que Santa Clackus no viene en un vulgar trineo; aquí hay mucha más clase y por ello viene en una impresionante Harclick Davidson:
 
 
También suelen estar por ahí San Nicolás y sus ayudantes repartiendo cacahuetes a los pequeños kekos (reflexión de Clicka: ¿Y por qué cacahuetes? ¿Cómo pueden ser tan cutres en el país del chocolate? Hay que meditar sobre este hecho...):
 
 
Pero sin duda uno de los productos más destacados es el reconfortante glühwein, vinito caliente con canela y naranja para combatir las bajas temperaturas de estos días: 
 
 
¿Qué os ha parecido? ¿Qué tradiciones tenéis en vuestra ciudad? Esperamos vuestros comentarios :-)
 
 

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Rotorua IV: Waio-tapo

¡Hello! Aquí estamos con una nueva entrega de la mejor HoneyMoon del Mundo Mundial... Hasta ahora Rotorua había sido impresionante pero aún guardaba sorpresas increíbles. El Parque de Waio-tapo vuelve a ser una combinación de actividad volcánica y geotermal pero con nuevos y fascinantes elementos. 

Por ejemplo, la Champagne Pool: un burbujeante lago de colores. Puedes caminar sobre sus aguas J (mediante una pasarela a ras de la superficie) pero mejor no metas la mano dentro...


Tras pasear entre cuevas y pináculos de azufre se llega a la Gran Terraza de Sílice. Está formada por la milenaria acumulación  de los sedimentos minerales que el agua de la Champagne Pool deja de camino al Lago Verde


Verde, verde. A base de azufre y arsénico. Lo cual, como veis, no impedía la existencia de monstruos antediluvianos:


¿Creéis que ya lo habéis visto todo? ¡Craso error! Lo mejor estaba al final: el Lago Amarillo (¿o deberíamos decir "fosforito"?). La acidez, claro, es extrema. Y si no, que se lo pregunten a los amigos supervivientes del pajarito Johnny. Es que menudo "barrio" escogen para anidar...


Fue difícil (dimos la vuelta 3 veces para ver de nuevo este lago al que la foto no hace justicia) pero finalmente nos despedimos de Rotorua para dirigirnos a... Mordor...


viernes, 18 de noviembre de 2016

Tomaclickna!


¡Sorpresa! Como me suele decir Click, paso demasiado tiempo con mis alumnos... y pasa lo que pasa: que yo les enseño Historia  y ell@s me enseñan a hacer el gamberro. Así que aquí estoy, bien preparada para dar un "caluroso" recibimiento a Click cuando vuelva de la oficina, jejeje. 

domingo, 13 de noviembre de 2016

Rotorua III: Red Woods

¡Hola! Nos habíamos quedado hablando de los sulfurosos parques de Rotorua (la verdad, echamos de menos ese ambientillo). Pero no sólo de azufre viven los kekos: a pesar de la terrible deforestación sufrida en el siglo XIX y principios del XX, Nueva Zelanda es famosa por sus bosques y espacios naturales. Así que allí nos fuimos: 

Muy cerca de la eatery estaba el Red Woods, o Bosque de Secuoyas. Claro, importadas desde California pero super bien adaptadas al mundo kiwi; tanto es así que crecen mucho más rápido de lo normal, jeje. 

Y como dos valientes, paseamos por entre sus puentes colgantes, a unos 10 metros sobre el suelo (y otros tantos, o más, que continuaban hacia arriba). Miradme abrazada a uno de ellos: 


Y del verde pasamos al azul... De nuevo en tierra firme, completamos la Ruta de los Lagos. El primero de ellos, el Tikitapu (o Lago Azul) donde además nos pegamos un refrescante chapuzón: 


El Lago Tarawera, que nos permitió disfrutar de un paisaje idílico y un momento muy tranquilo, al estilo "Tú y Yo", observando a una familia de patitos: 


Y finalmente, aunque fue realmente difícil de encontrar, el Rotokakahi (o Lago Verde). Su protección se debe a que es zona sagrada para los maoríes y no aceptan turistas. Pero nosotros no eramos turistas, sino honeymooners :-P


¿Qué nuevas sorpresas nos depararía esta fascinante región? ¡Estad atent@s al blog y lo descubriréis muy pronto!

sábado, 5 de noviembre de 2016

Rotorua II: Waimangu

Querid@s lector@s... ¡Volvemos a Nueva Zelanda! Pues sí, hoy retomamos la narración de nuestra épica HoneyMoon con más maravillas de Rotorua. 

En esta ocasión empezamos la jornada visitando el Parque de Waimangu, formado a partir de las erupciones de varios volcanes y de la ya mencionada actividad geotermal de la región. El resultado es una selva exuberante, jalonada por cráteres humeantes ("Echo Crater", "Frying pan Lake" e "Inferno crater"), ríos y geysers. 


Waimangu tiene un extra: está "fuera" de los circuitos turísticos tradicionales así que Click y yo pudimos disfrutar del parque (dos veces) a solas... Un momento, ¿he dicho "a solas"? Pues no, porque nos encontramos a un amable habitante de la Tierra Media: Clackdaron, Señor de los Bosques. 


A Click le hubiera gustado encontrarse con un Tyranosaurius Rex pero, en tal caso, no hubiéramos podido aprender tantas cosas sobre la naturaleza del país. Por ejemplo, que hay 70 especies diferentes de helechos aunque la más famosa es el Silver Fern, que puede alcanzar los 12 metros de altura, wow! Además tiene la particularidad de que, cuando empieza a secarse, el reverso se torna plateado, de ahí su nombre, en lugar de marrón. Así que puede ser usado para señalizar las rutas de senderismo, puesto que destaca mucho sobre el resto de la hojarasca.


La ruta termina en el Lago Rotomahana, otro antiguo cráter, ahora hogar de cientos de aves acuáticas. Un mini bus (casi tan antiguo como el propio parque, jejeje) nos llevó de vuelta. Y es que, sin darnos cuenta, ya llevábamos varias horas allí, así que decidimos irnos a una "eatery" recomendada por nuestro casero, a comer y reponer fuerzas para las aventuras de la tarde. Pero eso ya os lo contaremos en el siguiente post...