Hace ya más de un año de nuestra última lección de botánica así que hoy voy a hablaros de nuestros árboles. Sí, los que crecen espléndidos y frondosos en nuestro maravilloso jardín. Empezando por este magnífico roble (carbayo), con sus inconfundibles hojas polilobuladas.
En realidad, ya os había hablado de él, pero hemos decidido averiguar su edad midiendo el diámetro de su tronco...
¡Tendrán que pasar muchos años para que nuestro pequeño vivero de carbayinos alcance ese nivel! Sí, el pasado otoño, y tras varios intentos, parece que por fin conseguí que un par de sus bellotas germinen y vayan creciendo lentamente pero con seguridad:
También conocéis a nuestro manzano. Cada año está más cargado de fruta, ¡es increíble! Alguna rama se llega a partir debido al peso que soporta... Pero tranquilos, ya he empezado a hacer tartas y sidralada ;)
El avellano (corylus avellana) es, en realidad, un "arbusto ramoso", ya veis que cuenta con múltiples varas o troncos... Pero puede llegar fácilmente a alcanzar los 8 metros de altura. El otoño pasado estuvo un poco pachucho, veremos si para la próxima cosecha nos va mejor:
A la sombra de los aburridos setos medianeros que delimitan nuestra finca, crecen una buena variedad de arbustos. Empezando por el resistente laurel. A la que te descuidas, tienes media docena de plantones creciendo, lo que resulta muy útil para los guisos, jeje:
El cornus sanguinea (cornejo) debe su nombre al tono rojizo de sus ramas jóvenes. Aún es pronto, pero cuando madure y de frutos, hay que procurar no confundirlos con arándanos, pues estas bayas pueden llegar a ser tóxicas. Mientras tanto, aporta densidad a los setos, para contento de los pájaros, que encuentran un atractivo refugio:
Otra especie que lo intenta es el rosal silvestre. Es bastante delicado y aún no hemos conseguido que crezca lo suficiente como para florecer, así que aún no puedo deciros a qué variedad concreta pertenece, pero, ¡seguimos intentándolo!
El cerezal silvestre (prunus avium) en sus etapas iniciales se confunde con el olmo. Pero fijaos que en la base de toda hoja (peciolo) aquí aparecen pequeñas yemitas... Es una especia diploide (distingue cerezo y cereza ;)) y, cuando crezca y florezca, resultará de lo más llamativo. Además de tener una madera estupendísima para la chimenea, ¿verdad, Click?
Si os digo aligustre os sonará raro pero, si digo sanjuanín todos reconoceréis el arbusto, ¿verdad? Debe su apodo a que su floración coincide con el solsticio de verano. Es muy usado en jardinería dado que crece rápido en setos densos y de buen olor. ¡Pero también es tóxico! Caray...
El que también huele muy bien es la madreselva. Perteneciente al género lonicera (que tiene más de 500 especies catalogadas), es una planta trepadora recientemente "adoptada" en casina, jeje:
Y esto de aquí, al otro lado del camino, es un arce blanco o falso plátano (por la forma de sus hojas). Es Asturias lo llamamos pláganu, porque "estorba": crece por todas partes y a toda velocidad, lo cual puede ser muy útil en parques urbanos, pero en los pueblos le roba nutrientes a árboles más queridos como avellanos y manzanos, por eso nosotros le hemos desterrado de casina:
Como extra, aquí teneís un magnífico ejemplar de diente de león en el momento álgido de madurez. Y a Click que casi sale volando con él, jajaja:













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