Las sesiones monumentales que nos pegamos en nuestros viajes hacen necesario mantener un adecuado nivel de ingesta calórica ;)
Para el primer encuentro con la gastronomía estonia decidimos ir a los platos tradicionales: Click probó la pata de cerdo guisada con col y salsa de frutos rojos, que parecía tierna y jugosa...
... y yo me decanté por el marineeritud (o sea, arenque marinado). Del vinazo local (supuestamente blanco, aunque yo lo veía naranja intenso, ejem) no voy a comentar nada; tampoco me pronunciaré sobre el vanna, el perfume licor de hierbas tradicional de estas latitudes:
Otra de las noches decidimos probar la gastronomía más elaborada y moderna, que aquí también hay restaurantes de renombre internacional. Nos dimos un homenaje a base de carpaccio de venado con queso trufado y vegetales marinados en mostaza...
... solomillo "de bellota" con brócoli (sí, Click pidió voluntariamente una guarnición a base de brócoli. Luego, en casa, se queja. En fin, la hipotenusa...):
Y yo pedí "Äntu" (que venía a ser "pitu caleya" al estilo estonio), con puré de patatas y espinacas. ¡Muy rico!
¿Y los postres? ¡¡Ah!! Riquísimos, magníficamente presentados y, por primera vez, empatados en cuanto a cantidad ;) Para mí, una mousse de chocolate amargo con granita, salsa de frambuesa y azúcar glas de nueces...
... y para Click pastel de manzana con vainilla y caramelo. ¿Verdad que se os hace la boca agua?
Pero Tallín aún nos reservaba una sorpresa final, también relacionada con la comida. ¡Pero aún no podemos desvelarla! Permaneced atentos al blog...