Tal como dije el lunes, en casa nos esperaba una rica tarta...
... ¡y muchos regalinos! ¿Habéis visto que tacitas de café más divinas? ¿Y el puzzle de arte? ¡Y bombones! Por supuesto, no podían faltar un par de "tochos" históricos:
Pero lo mejor estaba por llegar: ¡¡¡un auténtico denario hispano de Clackdriano, que me entregó el mismísimo emperador en persona!!! ¡¡¡Wooow!!!
Y como aún estamos en horario escolar (pero ya sólo por unas pocas horas más...), ahí va otra de mis clases magistrales sobre numismática. Porque se trata de una de las monedas especialmente acuñadas para celebrar los viajes oficiales de Clackdriano hizo por todo el Imperio.
Estos viajes son obras maestras de logística, coordinación y planificación, considerando que toda la corte imperial viajaba con él (posiblemente hasta 5.000 kekos). Viajaban como 23 millas (37 km) al día, y Cassius Dio menciona que el emperador, uno de los mejor valorados de toda la historia, "caminaba o montaba a caballo en todas las ocasiones, nunca en este período poniendo un pie en un carro o en un vehículo de cuatro ruedas". Un jefazo, vaya.



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