jueves, 13 de agosto de 2026

Románico segoviano

Esta entrada también podría titularse "Lo que pudo ser y no fue" porque, por circunstancias de la vida, los aspirantes a profe de este año se libraron de que una servidora les juzgara y suspendiera (con bronca incluida por faltas de ortografía). Total, lo que iba a ser un lento plan de desconexión mensual, se convirtió en una contrarreloj de un día. Será mejor coger fuerzas y empezar el día con una hamburguesa con queso burrata ;)


Empezamos el recorrido por la iglesia de San Miguel de Sotosalbos, un pueblecito muy instagrameable de la sierra.


Los pórticos bellamente esculpidos son una de las señas de identidad del románico de esta comarca, pero Sotosalbos destaca especialmente por sus canecillos y sus arquillos entre canecillos, con todo un bestiario y caballeros haciéndoles frente. ¡Precioso!


Otro San Miguel, pero de Tenzuela. En este caso se conserva estupendamente (aparte de alguna dovela que hubo que sustituir en los años 80 para evitar el colapso de los arcos), gracias a que se ha quedado prácticamente aislada, al perder el pueblo población y, por tanto, no ser "necesario" despiezarla como material de construcción:


La iglesia de San Cristóbal en La Cuesta (no confundir con la localidad salmantina homónima y famosa por sus legumbres) hace honor a su nombre y luce estupenda en lo alto de una colina. Pero cuidado con su keko guardián, que es muy "chapas" ;)


Peculiaridad de este edificio es su torre cilíndrica que, a pesar de su pequeño tamaño, sirvió de campanario:


En medio de la nada castellana, antes de llegar al pueblo de Requijada, nos encontramos con lo que se denomina "ermita" pero resulta ser una magnífica construcción de tres naves y pórtico y donde, por lo intuido, esa tarde-noche iba a ser el centro de una animada fiesta local, con cochinillos asados y verbena ;)


Finalizamos la jornada en San Pedro de Gaíllos que luce, en un capitel, dos estupendos caballeros con cota de malla, para gran alegría de Click:




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