lunes, 8 de junio de 2026

Impresionante Abu Simbel y la Philae de Cleopatra

Egipto es el país de los madrugones. Lo digo muy en serio: para la excursión de hoy tuvimos que levantarnos... ¡a las 2:00 de la mañana! Y tan sólo 15 minutos más tarde ya estábamos en el autobús que, tras una larga travesía de cuatro horas por el desierto, nos dejó en el impresionante Abu Simbel.

Situada a 280 kilómetros al Sur de Aswan, en una colina artificial en medio del inmenso lago Nasser (donde sí que hay cocodrilos), está el magnífico templo que Ramsés II se autodedicó para celebrar su victoria en la famosa batalla de Qadesh:


Rescatado entre 1964-68 en una operación internacional, en la que nosotros también participamos y nos volvimos con un pequeño souvenir, cada bloque de piedra pesaba unas 20 toneladas. ¡Eso sí que es un juego de construcción! Y aún así, consiguieron encajarlo todo y que su interior volviera a lucir así de bien, para disfrute de los 11.000 turistas que lo vistan cada día:


Justo al lado está el templo dedicado a Nefertari, su "favorita". Cosas de los antiguos que no son nada correctas hoy día...


De regreso a Aswan visitamos el Templo de Isis en la isla de Philae. Es un templo muy importante pues es donde la diosa Isis encontró el primer trozo de su marido Osiris, descuartizado por el envidioso de su hermano Seth (en todas las casas cueces habas...):


El templo experimentó muchas ampliaciones y reformas a lo largo de su historia. Pero la que más me importaba a mí era la de época Ptolemaica porque, aunque intentaron una damnatio memoria por habérselo puesto tan difícil, a los romanos se les pasó por alto este cartucho con el nombre de la grandísima Cleopatra. 

Sí, sí, mucha risita con el salseo... pero ella solita fue capaz de parar ¡dos veces! a los ejércitos romanos y sin derramar una sola gota de sangre de sus súbditos. ¡¡¡Yaaasss, Queen!!!


Sin embargo, no pudo hacer frente al ambicioso, sanguinario y misógino Octavio, y Egipto terminó convirtiéndose en el granero de Roma. Aunque también hubo emperadores cultos que respetaron y cuidaron el patrimonio local. Un ejemplo, es este templete de Trajano:


Del engañabobos paseo en faluca por el Nilo que nos dieron por la tarde, no hay nada que comentar. Mejor nos vamos a echar una buena siesta ;)



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